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La misión de la Iglesia es la misión de Jesucristo. Es decir, ir al mundo y proclamar con palabras y obras que el reino de Dios está cerca. La predicación siempre ha sido el corazón de la vocación dominicana desde la formación de la Orden por Santo Domingo de Guzmán en el año 1216. Esto se debe a que el camino dominicano, especialmente dentro de la tradición anglicana, es esencialmente el camino apostólico del Nuevo Testamento, renacido y revivido en la plenitud de la herencia católica y evangélica de la Iglesia.
Enfatizamos la importancia de los ministerios tradicionales de predicación, al tiempo que reconocemos que la proclamación del Evangelio puede y debe realizarse a través de diversos medios. Por lo tanto, si bien preparamos a todos nuestros miembros para ser predicadores desde el púlpito, reconocemos que, para algunos, su compromiso con el ministerio de la proclamación se llevará a cabo principalmente fuera del púlpito. En concreto, creemos que nuestro ministerio de proclamación tiene dos divisiones. Predicar y enseñar a quienes no han profesado la fe cristiana (evangelización) y predicar y enseñar a quienes sí la han profesado (discipulado). Si bien nuestros hermanos y hermanas pueden participar en diversos ministerios, se entiende que un compromiso central con estos dos tipos de ministerio de proclamación es fundamental para el estilo dominicano. |
Para alabar.....Jesucristo, crucificado y resucitado, es digno de toda nuestra alabanza y adoración. Como religiosos consagrados, buscamos alabar a Cristo en cada faceta de nuestra vida y ofrecernos como sacrificio vivo de alabanza, viviendo los votos de sencillez, pureza y obediencia.
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Para bendecir.....Somos una comunidad de Bendición. Nos bendecimos mutuamente con una comunidad sólida llena de amistad, ánimo y apoyo. Nos esforzamos por ser una bendición para la Iglesia al orar, predicar y enseñar para formar y fortalecer a los seguidores de Jesús.
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Para predicar....El centro de nuestra vida común es la oración, el estudio y la contemplación de la Palabra de Dios para proclamarla eficaz, persuasiva y gozosamente para la salvación de las almas.
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